Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos
martes, 21 de agosto de 2012
Cartas que nunca llegaron a Dublín (II)
lunes, 13 de agosto de 2012
Cartas que nunca llegaron a Dublín (I)
La segunda vez que escribí una carta, fue a mi padrino. Quería saber quién era, por qué no lo conocía y donde se metía. No obtuve respuesta inmediata así que también terminé llorando.
La tercera vez que escribo una carta su destino es Dublín.
De todos los motivos que me podrían haber llevado a escribir una carta a Irlanda creí que tendría que estar relacionado con la cerveza Guinness, pero me equivoqué, el motivo fue otro.
También cabe la posibilidad de que te escriba para superar esos traumas infantiles relacionados con las cartas en los que había terminado llorando, pero creo que no. El caso es que te he escrito; que parece que por fin empezaré a traspasar fronteras, aunque no sé muy bien como hacerlo, ni por qué lo hago.
Posdata:
Me alegro de haberte conocido, incluso en un momento extraño de tu vida.
domingo, 5 de agosto de 2012
A un paso.
Incluso yo, reconozco que he podido decírselo a personas que ahora ni recuerdo, se lo habré dicho a alguna más de una vez sin ni siquiera sentirlo y ahora lo único de lo que estoy absolutamente convencido es de que a ti, en particular, y a día de hoy, no te quiero. Pero estoy a un paso de ello.
domingo, 8 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Confusión. Indecisión. Dudas. Esa sensación de no saber que coño está pasando. Quién eres, qué haces aquí y qué significas para mí. A dónde vamos a ir a parar, dónde nos volveremos a encontrar y cuáles son nuestros límites. Y a todas estas preguntas no te puedo contestar, mejor dicho, no me puedo contestar. No tengo ni puta idea de que se supone que debo hacer, yo, que siempre he tenido palabras para narrar cualquier acontecimiento y ahora me quedo mudo, y vacío de pensamientos que me aclaren. Me siento totalmente aislado del mundo real, como Robinson Crusoe. Y creo que a mí solo pueden rescatarme piratas. Uno de esos con pata de palo, parche en el ojo,de los que beben ron y cantan canciones de mar en un maloliente barco a las 3 de la mañana. No sé si me explico, si quieres te lo digo de forma filosófica: "el ser humano tiene la capacidad de evadirse a otros espacios y tiempo mediante la imaginación" Pues eso. Imagina que tu también estás perdida, que no sabes que camino escoger. Imagina que vamos a parar a la misma isla. Imagina que eres ese pirata que bebe ron, sólo que en vez de pata de palo tu te paseas con tus tacones. Imagina que cantas canciones a las 3 de la mañana en un maloliente portal que ha sufrido más vómitos que besos.Imagina que no sabes que camino seguir.
jueves, 26 de abril de 2012
Ya he sido feliz. Ya soy feliz. Ya seré feliz.
sábado, 24 de marzo de 2012
Esto era innecesario.
jueves, 23 de febrero de 2012
¿Y cuál es la diferencia?
Para empezar, me pediste fuego y eso que tú nunca fumabas. También dijiste que no bebías y acabaste pidiéndome que te invitara a una copa. Querías que te regalara bombones pero no te los comías porque estabas a dieta. Según tú, nunca besabas en la primera cita, pero eso no fue del todo cierto. Decías que no querías palomitas y acababas cogiendo de las mías. Siempre te ibas de casa sin desayunar y al mismo tiempo querías que te llevara el desayuno a la cama. No te gustaba llegar tarde a los sitios pero tardaste años y años en aparecer en mi vida. Decías que odiabas el fútbol y sin embargo te sentabas conmigo en el sofá a verlo. Cuando bostezabas y yo te preguntaba si tenías sueño lo negabas, pero acababas durmiéndote en menos de diez minutos. No dejabas que te sacara fotos pero querías que siempre llevara una tuya en la cartera. Nunca fuiste una chica fácil, pero hacías mi vida mucho más sencilla. No me dejabas besarte en el cuello porque tenías cosquillas pero a veces me susurrabas que sí lo hiciera. Y después de tantas contradicciones y tantos sucesos que no llegué a comprender definitivamente tú sola llegaste a la conclusión de que no te entendía. Y en eso cariño, tenías razón.
La diferencia es que estaba dispuesto a intentarlo.
lunes, 13 de febrero de 2012
Aún queda orgullo en esos ojos
¿Y si te hubieras rendido la primera vez que te caíste al aprender a caminar? ¿Y si hubieras bajado los brazos cuando suspendiste por primera vez un examen? O la primera vez que te dejaron, o cuando suspendiste el carnet de conducir. Yo que sé, tienes mil ejemplos en los que fijarte. El caso es que no sé a qué coño viene eso de querer tirar la toalla ahora. Justamente ahora.
Y ya sé que eso de que la vida es muy puta no te lo contaban en los cuentos antes de dormirte, pero a estas alturas me parece que ya lo has aprendido. Así que ya puedes levantar la cabeza y volver a mirarte en el espejo porque sé que aún queda algo de orgullo en esos ojos.
No puedes evitar llorar o sentirte mal cuando las cosas se tuercen, o que te afecten de un modo excesivo, pero si puedes seguir sonriendo y encontrando la motivación necesaria en cada tropiezo. Puedes poner cuatrocientas excusas y seguir quejándote o empezar a cambiar eso de una vez. Tú decides.

Por cierto, la próxima vez que pienses en tirar la toalla, espero que sea al salir de la ducha.


