¿Qué haces de nuevo aquí? Y precisamente hoy. Me dirás que el destino te trajo a este bar. No, creo que no, simplemente sonreirás y soltarás con tu mejor sonrisa un "ya ves..."
Si, ya veo. A decir verdad, no veo una mierda, otra vez voy demasiado ciego de alcohol. Pero no es necesario ver nada porque esta noche la guías tú, este baile lo marcan tus pies y no seré yo quién te pise, así que relájate y disfruta. Ríe, juega y olvídate del pasado que ambos somos los daños colaterales surgidos de otras guerras pero hemos venido aquí para encontrarnos. Y para perdernos, el uno en el otro. Así que bebamos por todos los malos tragos de antaño, porque entre nosotros no hay una de cal y otra de arena. Bueno, arena si que hay en mis zapatos, de tanto paseo por la playa por si volvías a aparecer por allí. Pero dediquémonos a nosotros. Vamos a comernos el mundo. Vamos a comernos. Resérvame una suite de lujo en tu tienda de campaña y déjala abierta para que se escape cualquier mierda del pasado que pueda ser un lastre esta noche.
Y bien, ahora que estamos solos, cerremos los ojos y seamos nosotros, que hace tiempo que venimos reprimiendo lágrimas, besos y ganas de querer y ser queridos. Esta noche soy sólo tuyo. Invéntame, paténtame y deja en mi cuello tu código de barras, que por mucho que lo vean solo tu seas capaz de interpretar su significado con tus finos labios.
Y no prometas nada, ni des explicaciones, solo déjate llevar, que para ver las estrellas solo tengo que acercarme a tus pies. Y mañana desayunaremos juntos, nos volveremos a besar y cada uno volverá a seguir su camino...quizás otros cuatro años más pero no habrá despedidas, no habrá ningún adiós. Suerte, cariño.
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