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martes, 6 de septiembre de 2011

Amiga mía

Hola, quizás no te has dado cuenta, pero hace tiempo que te buscaba. Quizás no te has dado cuenta, pero hace tiempo que te he encontrado. Por fin he caído en la cuenta de que quiero contar contigo. Y aquí el orden de factores sí altera el producto. El resultado solo va bien si tu eres parte de la ecuación. Porque eres el signo - de menos mal que te conozco, porque eres el signo + de cada día te quiero más. Y si eres más y eres menos, eres más o menos como un imán. Ya lo sabes. No hace falta que te explique por qué.


Y podría escoger una palabra en la que resumir tu fantástica amistad, y sin duda esa palabra sería gracias. Por ser como eres, por ayudarme en todo momento, por apoyarme incluso cuando no lo merezco.

Porque no recuerdo como llegaste a ser una persona tan importante en mi vida, ni soy capaz de entender como has conseguido influir de tal manera en mí. Pero conseguiste desnudarme sacándome la venda de los ojos que me impedía ver la realidad, sacándome la coraza que envolvía mi cuerpo y reprimía cualquier sentimiento o emoción. Y me enseñaste a caminar descalzo dejándome llevar por mis emociones. (bueno también gracias a ti camino en Converse).

También me enseñaste que los payasos tienen su sitio en el mundo, que 37, es fiebre, que en la vida hay que aprender a ser fuerte,que las estrellas molan más verlas en el techo de tu habitación y que las 4 de la mañana es la mejor hora de todas.

Y tengo cuerda para rato, y momentos para recordar, dignos de mención, pero no voy a soltarlos todos hoy; mejor poquito a poco, porque cuenta la leyenda, que por cada instante en el que me ayudas te sale una peca en esa bonita cara.

Posdata: ¿lo adivinas? Si, eres la mejor amiga que podía tener.

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