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domingo, 11 de septiembre de 2011

Que llueva, que llueva...(8)

Y como todos los días, hoy ha vuelto a llover. Quizás eso ya sea un presagio de algo, quién sabe.

Sacas la llave del bolsillo para entrar en tu nueva vida y se te cae en esa alfombra que pone de todo menos "welcome". Debe ser porque todavía no te sientes en casa.

Abres la puerta y no ves nada, porque al principio todo está muy oscuro y tú, no quieres entrar, como un niño pequeño en su primer día de colegio, solo que aquí el niño eres tú y ya hace tiempo que has dejado de creer en los Reyes Magos. Te das cuenta de que poco a poco tendrás que ir encendiendo luces en tu nueva vida que te sirvan de guía pero por ahora te basta con sentarte en el sofá y poner la tele, a ver si así disimulas el silencio que te envuelve. Es algo inútil porque no consigues distraerte y entonces vuelves a sentir el ruido de la lluvia y miras por la ventana. Es entonces cuando ves las gotas resbalando por el cristal y eso te recuerda a las lágrimas que también resbalaron por alguna que otra mejilla y te dan ganas de llorar a ti. Que estupidez. Y aún es mayor estupidez tratar de esconderlo y de repente te das cuenta. No has venido a enterrar tu pasado y olvidar tu anterior vida, sino que la razón por la que has llegado aquí es para continuar con otro capítulo en tu vida, una segunda parte, que depende de la primera. Y el pasado volverá a influir tu presente y tu futuro se verá influido por decisiones actuales y volverás a subirte a lo más alto y volverás a llevarte hostias contra el suelo pero una cosa es segura. Vivirás tu propia vida. Sin olvidar a las personas que ya conoces y con las que seguirás estando pase lo que pase.

Y ya puestos promete una cosa. Que te vas a acordar de ellos todos los días que llueva. Ten por seguro que asi jamás los olvidarás.

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