Venga, quita el cartel de cerrado, que solo era temporal, que nadie se ha muerto y todavía quedan demasiadas palabras, demaisados principios, demasiados finales. Y cada final, un sabor diferente, un resultado distinto, pero creo que este ha sido un buen final. O un buen principio, depende de como se mire.
Pero esta es la reinauguración, no hay canapés, ni champán, ni ninguna banda que cortar. Así que quien decida leer que sepa que no se encontrará nada del otro mundo. Como antes.
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